PRUEBAS Y RITUALES EN LAS ARTES MARCIALES

Antiguamente muchas escuelas de artes marciales, precisaban de unas pruebas rituales a superar antes de ser aceptado como discípulo. Quedando claro que en la actualidad y sobre todo en países occidentales estos métodos no son utilizados. Antiguamente en oriente, cuando una persona quería aprender un arte marcial, lo primero que hará será buscar un buen maestro. Después de descubrir su escuela, procederá a visitar al maestro, con la esperanza de ser presentado por un discípulo que haya observado el carácter del neófito. Se pide al presunto estudiante, que aparezca por la escuela de artes marciales un día señalado, normalmente antes del amanecer, y tendrá que permanecer esperando por un tiempo indefinido. Mientras espera ante la puerta, los discípulos del maestro les harán varias pruebas, a menudo se les arroja agua o tierra, con intención de que abandone la idea de aprender artes marciales. Luego se le dice que el maestro está ocupado y no pude atenderle. Si el aspirante se irrita, se le despide automáticamente, informando al maestro más tarde de lo sucedido. Muchas veces los futuros discípulos esperan por días y aún más, por semanas, antes de ser invitados a pasar a la escuela. Allí, posteriormente se le seguirá observando sus reacciones. Cuando el maestro aparece, si alguno de los futuros discípulos corre hacia él, se le pedirá que abandone, pues no tiene respeto hacia sus mayores, ni muestra cortesía. Según van pasando los días, los presuntos estudiantes son desalentados, diciéndoles ¿qué es lo que hacen allí? o ¿por qué no abandonan la escuela?, si esto no les hace desistir, se les pide que hagan las más rudas labores. Antes de que terminen su trabajo de limpieza, algún discípulo caminará deliberadamente con los zapatos manchados de barro. También se les condena a los futuros discípulos por no limpiar otras secciones, que en realidad no les fueron asignadas .Si se irritan o replican, serán despedidos. Después de que son superadas estas pruebas, se les pide que hagan las más diversas cosas, más labores pesadas. Al finalizar, se les invita a almorzar con todos. Esta es una ocasión especial, son alineados y se le da a cada estudiante una torta o galleta, sin decirles cuándo deben comerla o qué deben hacer con ella o para qué sirve. Algunos se cansan de esperar y se comen la torta o galleta. A continuación se les da un tazón vacío. Unos preguntan al respecto, otros callan y esperan. Poco después se les sirve sopa de arroz .Los que preguntan como la van a comer son despedidos inmediatamente, se les considera carentes de inteligencia y recursos. No se puede confiar en esas personas. Lo que debieron hacer fue ser pacientes y no comer la galleta o torta hasta que los discípulos mas aventajados hubieran comenzado a comer. Los pocos alumnos que todavía no han sido rechazados, son sometidos a una prueba de resistencia. Esto se hace enseñando a los estudiantes la posición de jinete (kiba dachi), diciéndoseles que la practiquen durante la parte más calurosa del día. Se les dice también que permanezcan en esta posición rígida, sin hablar. Una pajuela de incienso es encendida delante de ellos, hasta que el incienso no ha ardido totalmente, no se les permite abandonar esta posición. Si no aguantan, se supone que no que no han puesto en ello su corazón y serán expulsados. Se pide a cualquiera de los que queda que entre a una habitación y se le concede una audiencia formal con el maestro. Esta es la primera vez que ven al maestro de cerca. Se les invita a beber una taza de té y convertirse en discípulos. Sin embargo, todavía en esta etapa final pueden ser despedidos si no muestran la cortesía apropiada. El mismo maestro da a cada alumno una taza de té, si cualquiera de los alumnos la bebe, se le pide que salga y se le dice que el maestro no es un criado para servirlos. Lo correcto es dejar beber primero al maestro y posteriormente beber el alumno.